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Breve historia del uso del cannabis medicinal

Por droga –psicoactiva o no– seguimos entendiendo lo que hace milenios pensaban Hipócrates y Galeno, padres de la medicina científica: es una sustancia que en vez de “ser vencida” por el cuerpo (y asimilada como simple nutrición) es capaz de “vencerle”, provocando –en dosis ridículamente pequeñas si se comparan con las de otros alimento– grandes cambios orgánicos, anímicos o de ambos tipos. Esta es la forma como Antonio Escohotado introduce a los lectores el mundo de estas sustancia en su libro “Historia elemental de las drogas”.

Y es que el uso de plantas psicoactivas con fines medicinales, rituales o lúdicos se remonta a los albores de la humanidad, e incluso han sido parte fundamental en la evolución de la sociedad.

En cuanto a la marihuana (o cáñamo), los primeros restos de esa fibra se han encontrado en China y datan del año 4000 A.C. Un milenio después en Turquestán.

Los primeros registros del uso de marihuana provienen de un tratado chino escrito en el siglo I, aunque sobre documentos que se remontan 2737 años al legendario y místico emperador Shen Nung. Según los cuales éste tenía prescrito té de marihuana para el tratamiento de la gota, reumatismo, malaria y, curiosamente, mala memoria. sin embargo, el tratado advierte que “el cáñamo tomado en exceso hace ver monstruos, pero si se usa largo tiempo puede comunicar con los espíritus y aligerar el cuerpo”.

El renombre de la droga como medicina se extendió a través de Asia, el Medio Oriente y al sur de la costa del este de África. Ciertas sectas hindúes en la India utilizaron la marihuana para los propósitos religiosos, larga vida, rapidez mental, aumentar el deseo sexual y el alivio del estrés. El Athava Veda (texto sagrado del hinduismo) considera que la planta brotó cuando “cayeron del cielo gotas de ambrosía divina”. En Mesopotamia hay referencia de su uso desde el siglo IX A.C. –durante el dominio asirio– en ceremonias donde se empleaba como incienso, impidiendo la salida del humo. También se han encontrado pruebas de su cultivo en Europa Occidental (en Marsella, Francia) en el siglo VII A.C., donde utilizaban la planta para la elaboración de cuerdas y como droga.

Los médicos antiguos la recetaron para todo tipo de dolores, desde el dolor de oído hasta el parto. Pero también advirtieron contra el uso excesivo de la marihuana, creyendo que causaba impotencia y ceguera.

Siglos después, a finales del siglo XVIII, las primeras ediciones de revistas médicas estadounidenses recomendaron semillas de cáñamo y sus raíces para el tratamiento de la piel inflamada, la incontinencia y las enfermedades venéreas.

El doctor irlandés William O'Shaughnessy popularizó el uso médico de la marihuana en Inglaterra y América. Como médico de la Compañía Británica de las Indias Orientales, encontró que la marihuana aliviaba el dolor del reumatismo y era útil contra el malestar y las náuseas en casos de rabia, cólera y tétanos.

La prohibición

El cambio radical en la actitud hacia la marihuana comenzó a finales del siglo XIX, cuando entre el 2% y el 5% de la población estadounidense se hizo adicta a la morfina, un popular ingrediente secreto en medicinas patentadas con nombres coloridos como “El linimento curativo del pueblo para el hombre o la bestia” y “El alivio dorado del Dr. Fenner”. Para evitar que más personas en ese país fueran atraídas por el “alivio dorado” inducido por la morfina, el gobierno introdujo la Ley de Alimentos y Medicamentos Puros en 1906, creando la Administración de Alimentos y Medicamentos. Aunque no se aplicaba a la marihuana y simplemente puso a la distribución del opio y la morfina bajo el control de los médicos, la regulación de las sustancias químicas fue un cambio importante en la política de drogas.

No fue hasta 1914 que el consumo de drogas se definió como un crimen en Estados Unidos, bajo la Ley Harrison. Para evitar los problemas de los derechos de los estados, el acto usó un impuesto para regular los fármacos derivados del opio y la coca: imponía un gravamen sobre los usos no médicos de los medicamentos que era mucho más alto que el costo de los mismos y castigaba a cualquiera que usara aquellas drogas sin pagar el impuesto.

Sin embargo, en 1937, 23 estados habían prohibido la marihuana: algunos para evitar que los antiguos adictos a la morfina tomaran una nueva droga, y otros como una reacción contra los inmigrantes mexicanos, algunos de los cuales trajeron la droga con ellos.

También en 1937, el Gobierno Federal aprobó la Ley del Impuesto sobre la Marihuana, que hizo ilegal el uso no medicinal de ésta. De hecho, esta ley llevó a que 1939 el gobierno colombiano prohibiera el cultivo de la planta y ordenara la destrucción de las plantaciones existentes.

En los años 50 el Congreso de EE. UU. aprobó la Ley Boggs y la Ley de Control de Narcóticos, que establecía penas obligatorias para los poseedores y distribuidores de marihuana.

A pesar del alivio en las leyes de la marihuana en los años 70, las políticas contra las drogas de la administración de Reagan, durante los 80, aplicaron también a la marihuana. Sin embargo, la tendencia a largo plazo ha sido hacia la relajación en ese país. Desde que California se convirtió en el primer estado en legalizar la marihuana medicinal en 1996, 22 estados han seguido, así como numerosos países como Colombia, Uruguay, Argentina e Israel, entre otros.

Con datos de:
Historia elemental de las drogas, de Antonio Ecohotado, editorial Anagrama 1996
http://content.time.com/time/health/article/0,8599,1931247,00.html
https://www.paisagrowseeds.com/la-historia-de-la-marihuana-y-la-prohibicion-en-colombia/